Los índices elevados de plomo en el agua potable que se consumen en muchas zonas del Distrito de Columbia siempre son preocupantes. Esta semana nuevamente se encendió la luz de alerta para que los padres de familia adopten las medidas necesarias, especialmente con los niños, para evitar su consumo y reducir el riesgo de envenenamiento.

Los residentes de Washington que viven en casas donde la compañía de agua reemplazó parcialmente sus tuberías entre los años 2004 y 2008 para eliminar o disminuir la presencia de plomo en las líneas pueden haber quedado bajo un riesgo de envenenamiento por la presencia más alta de ese metal.

En el 2004 el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, siglas en inglés) realizó un estudio con el que aseguró que el consumo de agua proveniente de la tubería no representaba ningún riesgo significativo para los niños. Sin embargo, un nuevo reporte contradice esos resultados y dice que los niveles de plomo son más altos de lo que se pensaba.

“Definitivamente uno se pregunta cómo es posible que esto se sepa recién ahora. Pero la buena noticia para nuestros clientes es que nosotros hemos estado tomando todas las precauciones por largo tiempo”, dijo el administrador de DC Water, George Hawkins.

Sin embargo, más de 15 mil familias podrían tener aún el agua contaminada con peligrosos niveles de plomo.

Según el CDC, todos los propietarios de viviendas que reemplazaron parcialmente sus tuberías pueden haber empeorado el problema y los niños que habitan esas viviendas tienen un riesgo mucho mayor a tener altos niveles de plomo en la sangre que aquellos niños que viven en casas donde la tubería no fue reemplazada.

El CDC recomienda que todos los residentes de Washington, DC, consuman agua embotellada.

Observaciones importantes

Los niños, bebés y los fetos son los más vulnerables a la intoxicación con plomo. Una dosis de plomo que puede tener pocas consecuencias en un adulto puede afectar mucho al organismo de un cuerpo pequeño. También, los niños absorben más rápidamente el plomo que ingieren. El desarrollo mental y físico de un niño puede sufrir daños irreversibles al ser expuestos al plomo. En bebés, cuya dieta consiste de líquidos hechos con agua, el plomo en el agua potable que consumen es la mayor fuente de este metal (del 40 al 60 por ciento).

El plomo pasa al agua después de salir de la planta de tratamiento o del pozo. Es decir, la procedencia del plomo en el agua de su hogar posiblemente venga de las tuberías en su casa o soldaduras de las mismas. La causa más común es la corrosión, una reacción del agua y el plomo de las tuberías.

El agua potable contaminada con plomo es un problema frecuente en casas que son muy viejas o muy nuevas. Hasta principios de siglo, era común en algunas áreas del país utilizar tuberías de plomo en el interior de la casa.

También se utilizaban las tuberías de plomo en las conexiones de servicio que llevaban el agua desde las instalaciones públicas de agua a las viviendas. (Esto se dejó de hacer recientemente en algunas localidades). Las tuberías instaladas antes de 1930 probablemente contienen plomo. Las tuberías de cobre reemplazaron las de plomo en la mayoría de las zonas residenciales.

Detectar el plomo

Para saber si el agua que se toma tiene demasiado plomo se debería hacer un análisis para detectar el contenido de plomo. El costo de dicho análisis varía entre los 20 y 100 dólares. Como el plomo no se puede ver, oler ni tiene sabor, el análisis es la única forma de saber si existen cantidades dañinas del metal en el agua potable.

Debería sospechar particularmente si su casa tiene tuberías de plomo (este metal es de color gris opaco y lo suficiente blando como para poderlo rayar fácilmente con una llave de cerradura), si ve señales de corrosión (escapes frecuentes, agua rojiza, manchas en la vajilla o ropa limpia) o si las tuberías que no son plásticas se instalaron en los últimos cinco años.