Personas con necesidades especiales, en compañía de sus familiares, participan de la Misa Blanca en la Catedral de San Mateo Apóstol.  Foto/Jaclyn Lippelmann
Personas con necesidades especiales, en compañía de sus familiares, participan de la Misa Blanca en la Catedral de San Mateo Apóstol. Foto/Jaclyn Lippelmann

Del coraje ante los retos, del coraje para hacer una diferencia en la vida del otro, del coraje de ver a los demás como seres humanos con dignidad, reflexionó monseñor Charles Pope el domingo pasado durante la Misa Blanca en la catedral de San Mateo El Apóstol en Washington.

El tradicional servicio religioso se celebra cada año para renovar las promesas bautismales y reconocer los dones de las personas con necesidades especiales.

Reconociendo que Dios le da dones especiales a gente especial, el párroco de la Iglesia Holy Comforter-St. Cyprian de Washington, empezó su homilía hablando de la especial habilidad que tienen las personas mudas de "hablar con sus manos".

Pope dijo que no debemos solamente pensar en nosotros mismos, sino en Cristo, en los demás y en que debemos ayudar a otros a ver. "Se requiere coraje para ver e incluso para querer ver".

De algún modo, dijo, todos batallamos con la ceguera espiritual y no vemos las cosas que debemos ver. "A veces tenemos miedo de ver, otras veces nos resistimos a ver porque sabemos que ello implica nuevas demandas con nosotros mismos".

Se refirió a que muchos hoy siguen ciegos o con impedimento visual cuando se trata de ver la dignidad y los dones de los que tienen discapacidad. 

Explicó que su hermana Mary Anne fue diagnosticada con esquizofrenia paranoide cuando era niña y cómo lo afrontó su familia. Pasó gran parte de su vida en instituciones mentales, se mantenía en condición estable gracias a las medicinas y murió en 1991 debido a un incendio que probablemente ella misma provocó.

Este sacerdote reconoce que las condiciones de salud mental asustan a la mayoría de la gente y que hay muchos estigmas.

Él confiesa que no podía ver, que estaba ciego hasta que la muerte de su hermana le hizo ver su dignidad y verdadero sufrimiento. "Recuerdo a mi hermana en el ataúd... Sufrió mucho, pero sufrió en la fe", dijo al abrir su corazón ante la feligresía.

Aprovechó el contexto de los sucesos violentos a nivel nacional para dar su opinión. "No queremos ver a los inmigrantes, no queremos ver a la gente con discapacidades", dijo resaltando que predomina la indiferencia hacia el prójimo.

Monseñor resaltó que son tiempos difíciles los que vive el país y peligrosos para los discapacitados. "Nos olvidamos que cada ser humano tiene dignidad. Tenemos que empezar a ver de una forma diferente a los demás, sin estigmas", según monseñor Pope para quien "discapacidad es sinónimo de dignidad".

 Al verla la última vez, con las secuelas de las llamas, recibió el don de verla de otra forma. "Dios me enseñó a ver a través de ella y que no debe haber una muerte trágica para yo ver la dignidad y dones de aquellos con discapacidades o necesidades especiales".

El homilista también mencionó la cultura de la muerte que permite un extremadamente elevado índice de abortos entre madres que reciben un diagnóstico poco favorable como síndrome de Down. Y esa es la misma cultura que incrementa la legalidad del suicidio asistido por un médico.

"Esta ceguera ante la dignidad de todos los seres humanos desde la concepción hasta la muerte natural, es una ceguera que debemos curar con la activa presencia de Cristo en el mundo".

Los presentes en la Misa Blanca suelen vestirse de blanco para simbolizar la dignidad compartida por todos los que han sido bautizados en el cuerpo de Cristo. Simboliza los lazos de comunidad que nos unen a través del sacramento de iniciación.

En esta oportunidad el cardenal Donald Wuerl, administrador apostólico de la Arquidiócesis de Washington, fue el principal celebrante.

A este servicio religioso en honor a los más desvalidos, acuden cada año líderes locales y nacionales con discapacidades y otros comprometidos en ayudar a los discapacitados: familiares, empleados y voluntarios que sirven en los ministerios para asistirlos a nivel parroquial y diocesano, profesionales del cuidado de la salud y quienes abogan por sus derechos legales.

Para mayores detalles sobre el Departamento de los Ministerios para las Personas con Necesidades Especiales en la arquidiócesis, llame al (301)853-4560 o escriba a [email protected]