Jóvenes del Santuario del Sagrado Corazón se alista para viajar a Panamá para participar en la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ). (Foto/Andrea Acosta)
Jóvenes del Santuario del Sagrado Corazón se alista para viajar a Panamá para participar en la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ). (Foto/Andrea Acosta)

Los jóvenes católicos hispanos piden más protagonismo y espacio para participar, vale decir, más oportunidades para ser líderes en sus parroquias. Con estas aspiraciones y muchas expectativas a cuestas, un grupo de jóvenes del Santuario del Sagrado Corazón se alista para viajar a Panamá para participar en la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ).

"Me alegra tanto que el papa Francisco se preocupe de darle protagonismo a los jóvenes, un protagonismo que la Iglesia no les da. Me estoy preparando para la JMJ orando para que los líderes católicos piensen más en eso y para que el viaje sea una bendición para los jóvenes", subrayó Javier Álvarez (33), uno de los 25 jóvenes del santuario que van a participar en JMJ 2019.

"Me alegra que la Iglesia tenga el encuentro mundial de jóvenes y me entusiasma poderme encontrar con otros jóvenes con carisma y talentos de otras partes del mundo. Tal vez no podremos hablar el mismo idioma, pero el idioma de Dios es para todos", dijo este joven-adulto salvadoreño que es parte de la renovación carismática de la Arquidiócesis de Washington.

Es la primera vez que participará en un evento de este tipo y anticipa que será una ocasión única para compartir la alegría del Evangelio en la multitud y recibir el mensaje del santo padre, a quien califica como "el enviado de Dios que siempre nos reta".

"Con este viaje busco reafirmar la alegría que tengo en el corazón de conocer a Dios a temprana edad", expresó. "Sigo en el camino queriendo servirle con amor".

La fiesta de los jóvenes

Los jóvenes del Sagrado Corazón se han mantenido en oración, están llenos de inquietudes, dispuestos a ser "tocados" por el mensaje del papa Francisco a la juventud del mundo y a la espera de una señal de Dios que les muestre el camino a seguir en sus vidas.

A Laura Cruz (23) le gusta que el Papa haya puesto énfasis en la juventud: "JMJ es un lindo llamado para atraer a los jóvenes y hacer que se acerquen más a Jesús".

Esta inmigrante salvadoreña, miembro del grupo juvenil Cristo Joven, asegura que este gran evento no es sólo para los que van a ir a Panamá, sino también para los jóvenes en las parroquias. "A los que no van a poder viajar, me gustaría que este encuentro los motive a hacer pequeños encuentros juveniles en sus iglesias y crear nuevos métodos de evangelización en sus comunidades", dijo.

Se confiesa entusiasmada de poder experimentar una nueva cultura en Panamá, de poder  conocer a personas que vienen de todo el mundo y comparten una misma fe.

"Estoy orando para que los participantes lleguemos bien, para que Dios y la Virgen nos protejan allí, para que podamos tener ese encuentro con Jesús y gozar de su palabra", subrayó.

Roxana Cruz (30), de padres salvadoreños, reconoce que el Papa tiene un corazón de joven, muestra su entusiasmo y fortaleza, anima con sus palabras de sabiduría y proyecta una conexión muy grande con la juventud. "Nos ha retado a que salgamos y demos a conocer que sí hay jóvenes dispuestos a formar la Iglesia del futuro, a que no tengamos miedo a evangelizar y así hacer crecer nuestra Iglesia".

Roxana ya vivió la experiencia de la JMJ Madrid 2011 con el papa Benedicto XVI. "Fue impactante conocer a chicos de diferentes lugares y luego mantenernos en contacto por las redes sociales".

Deja en claro que no se trata de un viaje de turismo, sino un peregrinaje. "No hay que olvidar el objetivo. En mi caso fue aprender a evangelizar y regresar a Washington con un mensaje", dijo sobre su anterior experiencia.

Recuerda la emoción de miles y miles de jóvenes cantando alabanzas y esperando que pasara el Papa, pero afirma que espera mucho más de la JMJ 2019.

"Me gustaría que esta vez los participantes encontremos una nueva motivación para acercarnos a Dios", destacó la joven para quien la unidad es muy importante. "Tenemos que saber que unidos podemos hacer grandes cosas como establecer ministerios y ayudar a los desamparados".

"Me han dicho que tendremos que caminar mucho y dormir en el piso, pero eso me gusta y no me preocupa ya que mi primera cama fue el piso", confesó humildemente Cristofer Quinde (15). Contó que las Hermanas de la Caridad ayudaron a su madre cuando él nació y le consiguieron un apartamento, en el cual durmieron sin colchón por un año. Para quien tiene tan humildes orígenes, pues viajar al exterior por primera vez es un gran logro y genera un sinfín de emociones.

"Tengo la esperanza de tener al papa Francisco frente a mí, pero me da miedo porque no sé lo que voy a decirle cuando lo tenga cerca", dijo quien considera que el sumo pontífice es sabio, se expresa muy bien y es muy cuidadoso con lo que dice. Admite que tiene la mente y el corazón abiertos al mensaje que el Papa tiene para los jóvenes.

Este adolescente sabe que cantará bastante en las actividades que empezarán el 22 de enero y se extenderán hasta el 27, lo cual le entusiasma.

Cristofer es uno de los cinco chicos latinos -de diferentes parroquias- que viajará con el grupo de la juventud franciscana (JUFRA). Como también es la primera vez que participará en una jornada juvenil católica sus preguntas son muchas y sus expectativas altas.

"Cuando era niño, jugaba a ser sacerdote", recordó este estudiante de la escuela secundaria católica Arzobispo Carroll de Washington. Al salir de clase iba a la residencia de las religiosas, se ponía una sotana e imitaba a un cura celebrando misa. Contó que ya no tiene mucho interés en abrazar esa vocación, aunque no es una opción descartada por él. "Sí me gustaría ayudar, dar esperanza a la Iglesia... y lo más probable es que la respuesta la encuentre en la Jornada Mundial de la Juventud", puntualizó.