Judy Paredes en noviembre pasado comenzó las clases para el Rito de Iniciación Cristiana para Adultos (RICA). (Foto/Javier Díaz)
Judy Paredes en noviembre pasado comenzó las clases para el Rito de Iniciación Cristiana para Adultos (RICA). (Foto/Javier Díaz)

Judy Paredes (35) creció en un hogar católico y recibió los sacramentos del Bautismo y la Primera Comunión en su país natal. Mas, cuando sus padres vinieron a Estados Unidos, siendo ella una niña, la dejaron a cargo de su abuela materna en El Salvador, quien se cambió de religión, por lo que ella y sus hermanos crecieron en un hogar influenciado por los Testigos de Jehová.

Al emigrar a EEUU, en el 2001, la joven se reencontró con sus padres divorciados y residentes en Virginia. Su padre pertenece a la religión evangélica Apóstoles y Profetas y su madre se autodenomina católica, pero no es practicante.

Judy se casó por civil hace 14 años con un católico no activo: "Era una situación complicada porque compartíamos mis creencias y las de él, pero no íbamos a ninguna iglesia".

Cuando la pareja tuvo su primer hijo, Xander, la vida les cambió ya que el pequeño tiene autismo, un trastorno neurobiológico del desarrollo. Los primeros años fueron muy difíciles, empezaron a encarar los ataques de ansiedad y los dos se sentían muy alejados de Dios.

"Sentíamos la necesidad de acercarnos a Dios y empezar a hacer las cosas bien", contó esta madre salvadoreña a El Pregonero. Entonces, cuando Xander cumplió los dos años, decidieron bautizarlo en la Iglesia San Juan Neumann de Gaithersburg, Maryland.

La familia fue creciendo, nacieron dos niños más, pero también crecieron los problemas. "Nos sentíamos decaídos, teníamos muchos conflictos en el hogar, en el matrimonio y con los niños", dijo Judy hace unos días.

La familia iba a misa, pero ella no sabía ni persignarse, no entendía la ceremonia litúrgica y no podía integrarse.

"El año pasado mi hijo Xander me preguntó quién es Dios y no supe qué contestarle. Ahí entendí que tenía que prepararme en la fe católica", explicó la joven.

En noviembre pasado comenzó las clases en el Rito de Iniciación Cristiana para Adultos (RICA): un proceso por medio del cual jóvenes y adultos que no recibieron los sacramentos en el momento indicado, en la niñez, reciben educación religiosa para luego convertirse en miembros activos de la Iglesia Católica.

Como parte del proceso formativo, el 30 de marzo, Judy y unas trescientas personas más participaron en el retiro de iniciación cristiana "No tengas miedo, yo estoy aquí para ti", realizado en la parroquia Santa Catalina de Labouré en Wheaton, Maryland. Fue un retiro exclusivamente para quienes van a recibir los sacramentos (la mayoría lo harán en la vigilia del Sábado Santo).

En esta actividad arquidiocesana anual, el obispo Francisco González habló sobre la misericordia del padre, el padre Francisco Tovar sobre "Jesucristo, el amor de Dios", y el padre Evelio Menjívar sobre la promesa y el Espíritu Santo.

Los jóvenes también escucharon el mensaje del padre Benjamín García sobre el amor de Dios y su perdón, la reflexión del padre Daniel Gallaugher sobre el tema: "Jesucristo: el sacramento del padre" y a Kately Javier sobre la promesa, fuego del Espíritu Santo.  En la actividad, que incluyó oración, adoración y convivio, Judy se sintió en familia.

“Es muy distinto a lo que viví con los Testigos de Jehová –explicó–. Es un gran cambio para mí. En esa religión solo cuenta el matrimonio civil, no hay ceremonia matrimonial, critican y atacan mucho a la religión católica, las imágenes y la cruz y dicen que tenerlas en casa es como tener al diablo en el hogar".

En la formación de fe católica le hablaron de virtudes y valores como el perdón y el amor. "He aprendido a perdonar, lo cual me ha ayudado en mi matrimonio y en mi familia. Ahora tengo las cosas más claras", explicó.

Judy tiene paz y más esperanza en su corazón. Confía en mejorar la relación con su hija mayor, nacida en El Salvador antes de su matrimonio, a quien incluso llegó a negar y desearle el mal. "Todo lo que aprendí me ha ayudado a perdonar. Ya no soy rencorosa. Entendí que ese odio solamente dañaba mi corazón".

Judy recibirá la Confirmación a mediados de agosto y se casará por la Iglesia Católica el 31 de agosto próximo. Asegura que la relación con su esposo ha mejorado. "Antes explotaba y hacía daño con mis palabras, ya aprendí que la paciencia es una gran virtud", dijo.

Por lo que ha vivido en carne propia, asegura que “entrar en la Iglesia Católica es como volver a nacer”.