El cardenal Donald Wuerl saluda a los familiares de un seminarista del Seminario de San Juan Pablo II.  Foto/ Gaillard Teague
El cardenal Donald Wuerl saluda a los familiares de un seminarista del Seminario de San Juan Pablo II. Foto/ Gaillard Teague

El cardenal Donald Wuerl, arzobispo de Washington, durante la tradicional misa por el Día Familiar para los Seminaristas, reiteró su invocación para que los jóvenes no tenga temor en responder al llamado de Dios y pidió a los padres de familia que sean abiertos de corazón para escuchar y acompañar a sus hijos en su deseo de servir a la Iglesia.  

También manifestó que la vida religiosa no solo presenta desafíos, sacrificios, entrega, sino también brinda santidad, esperanza, amor y fe, la cual puede ser compartida con sus semejantes a través de las enseñanzas que nos brinda el Evangelio.

"Ustedes han sido elegidos por Dios. Son hombres cuyos corazones han sido tocados por el Espíritu Santo y ahora sus pasos los llevan a fortalecer su fe e irradiar un idealismo cristiano. Ustedes han recibido un regalo magnifico y no permitan que nada dañe la imagen del sacerdocio”, señaló el cardenal Wuerl durante su homilía en la parroquia St. Patrick de Rockville (Maryland).

Al dirigirse a los padres de familia y familiares de los 89 seminaristas presentes, les dijo que la vocación sacerdotal es un camino de fe, aprendizaje y esperanza, en donde la oración en familia es fundamental para ayudar a los jóvenes que quieren seguir la huella de Jesucristo. “La familia siempre ayuda a un mejor encuentro con Dios y a mejorar el diálogo con Él”.

Asimismo, reconoció que no es fácil tratar de discernir el llamado de Dios y es por ello que es importante el orar en silencio para poder escuchar lo que nos quiere decir el Espíritu Santo. “Todos tenemos que dejar un espacio y tiempo para oír lo que Dios nos quiere decir. Dios siempre nos habla, siempre tenemos que escucharlo”.

La misa celebrada por el cardenal Donald Wuerl tuvo como concelebrantes al obispo auxiliar Michael Fisher; monseñor Charles Parry, párroco de la parroquia de St. Patrick; monseñor Robert Panke, director arquidiocesano de formación de sacerdotes y rector del Seminario de San Juan Pablo II; y el padre Carter Griffin, vicerrector del mencionado seminario.

Después de la misa los seminaristas y sus familiares compartieron varios momentos con el cardenal y los sacerdotes responsables del Seminario San Juan Pablo II.  

Cabe destacar la presencia de los familiares del seminarista salvadoreño Jonathan Barahona, quien ya lleva cinco años de riguroso estudio, y cuenta con el apoyo permanente de toda su familia.

Barahona, quien se inició en la fe en la parroquia Nuestra Señora Reina de las Américas de Washington y luego en la parroquia San Martín de Tours de Gaithersburg (Maryland), se mostró agradecido con el apoyo incondicional que le brinda su familia desde que ingresó al seminario. “Solo pido que mis hermanos en la fe me acompañen con sus oraciones en ese bello periodo de formación espiritual”.