Representantes del pueblo maya realizaron una vigilia frente al Departamento de Seguridad Nacional en Washington pidiendo que se acabe la política gubernamental de separación familiar. (Foto/Andrea Acosta)
Representantes del pueblo maya realizaron una vigilia frente al Departamento de Seguridad Nacional en Washington pidiendo que se acabe la política gubernamental de separación familiar. (Foto/Andrea Acosta)

En los últimos ocho meses, dos niños y una joven maya han muerto bajo la custodia de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos o al entrar en contacto con sus agentes en la frontera sur.

Por eso, su pueblo maya alzó la voz el jueves pasado frente a la sede del Departamento de Seguridad Nacional en Washington pidiendo que se acabe la política gubernamental de separación familiar y que se investigue la muerte de los tres chicos del pueblo maya: Jakelin Caal Maquin de 7 años (Maya Q'eqchi), Felipe Gómez Alonzo de 8 años (Maya Chuj) y Claudia Patricia Gómez González (Maya Mam).

"No podemos olvidarlos. Ellos son mayas como nosotros y sentimos el dolor de sus familias", dijo Pascual Cabrera (31) durante la vigilia por la paz, vida y justicia del pueblo maya. El joven, quien vive en el área metropolitana de Washington desde hace 13 años, portaba un retrato de Jakelin y una pequeña luz en su memoria.

Aunque la temperatura era de diez grados bajo cero, varios líderes del pueblo indígena -algunos de ellos de avanzada edad- se congregaron al aire libre con carteles, fotos de los fallecidos, luces y micrófono de cara a los automovilistas para expresar su protesta y dolor.

"Grandes abuelos han luchado por defender nuestra madre tierra... Ahora estamos pidiendo derecho a vivir", expresó Nana Teresa López (maya Mam), miembro de la junta directiva de la Liga Maya Internacional que organizó la actividad y guía espiritual de la nación maya Mam. Quien vive en su territorio en Concepción, Guatemala, inició la vigilia en la acera con una ceremonia tradicional de su pueblo indígena.

Durante la actividad titulada "Invisible nunca más", los participantes honraron la memoria de los tres pequeños.

Claudia fue asesinada por un disparo en la cabeza por parte de un agente de la patrulla fronteriza el 23 de mayo del 2018.

Jakelin y su padre fueron detenidos el 6 de diciembre cerca de Lordsburg, Nuevo México, por agentes. Empezó a vomitar y más tarde paró de respirar, mientras la estaban llevando a la estación de la patrulla fronteriza. Murió en el hospital.

Felipe vivía en la remota comunidad indígena de Yalambojoch, Guatemala, y murió en custodia del gobierno estadounidense en un hospital en Nuevo México horas antes de la Navidad 2018.

"Hemos pedido justicia, pero solamente hemos recibido el silencio del gobierno de Estados Unidos", según los líderes de la diáspora maya.

Aprovecharon la oportunidad para explicar las razones por las cuales abandonan su país. "Factores como la falta de oportunidades de trabajo, educación, salud, vivienda y tierra, tanto como la falta de políticas públicas incluyentes, que están afectando a los pueblos mayas, garífunas y xinkas ha resultado en el aumento de la pobreza y la desnutrición en Guatemala".

Afirmaron que la corrupción y la impunidad prevalecen, "se han incrustado" en los sistemas impuestos sobre nosotros. Cada gobierno ha sabido manejar con diferentes estrategias, el saqueo de las arcas del estado de Guatemala".

También mencionaron otros fenómenos de desestabilización social que obligan a los guatemaltecos a emigrar: crimen organizado, criminalización de los defensores de los derechos humanos, secuestros, asesinatos y la persecución política y legal, provocados por proyectos de desarrollo nacional y transnacional en Guatemala.

"El fenómeno del aumento de la migración forzosa desde Centroamérica, es consecuencia de los gobiernos corruptos, racistas, machistas y clasistas. Por lo tanto, las personas que están arriesgando sus vidas y renunciando al entorno familiar y comunitario, toman la decisión de emprender el camino hacia el norte, Estados Unidos, en busca de mejores condiciones de vida para ellos y sus familias que se quedan en sus lugares de origen".

Se unieron en esta vigilia para pedir una investigación exhaustiva sobre la muerte de los tres niños, también un reconocimiento de la migración de pueblos originarios y los efectos particulares en los niños y las familias indígenas. Clamaron por el fin de la detención infantil y la separación familiar a la vez que pidieron políticas de inmigración humanas y justas.

"La impunidad por la muerte de nuestros hijos no es una opción", dijeron los organizadores de la vigilia.

Para mayor información, visite mayanleague.org o escriba a [email protected].