Celia Rivas, coordinadora de los Servicios de Inmigración de Caridades Católicas de Washington, explica la situación migratoria a un grupo de fieles hispanos.  (Foto/archivo)
Celia Rivas, coordinadora de los Servicios de Inmigración de Caridades Católicas de Washington, explica la situación migratoria a un grupo de fieles hispanos. (Foto/archivo)

Ir a una tienda de dólar, un notario o una agencia de viajes a hacer un trámite de inmigración, puede tener graves consecuencias para el inmigrante que busca legalizar su estatus en Estados Unidos.

Ese es uno de los mayores errores -según Celia Rivas, coordinadora de los Servicios de Inmigración de Caridades Católicas de Washington, durante un reciente taller enfocado en aconsejar a los indocumentados-. Recomienda buscar abogados respetables en práctica privada o acudir a organizaciones comunitarias sin fines de lucro con trayectoria en la comunidad.

Otro error que cometen algunos inmigrantes, inmediatamente al llegar a Estados Unidos, es que empiezan a dar pasos para establecerse, haciendo trámites o averiguaciones de cómo obtener la tarjeta verde. "La persona que llega no debe hacer intentos de averiguar cómo quedarse de modo permanente en Estados Unidos durante los primeros noventa días. Por ejemplo: Si usted acaba de llegar y se casa, las autoridades de migración lo consideran un fraude y no hay forma de pedir un perdón en esos casos”, comentó esta experta aclarando que en esos días sí se puede visitar a un abogado privado, pero no hacer gestiones.

Otro error es salir del país cuando uno está en pleno proceso de deportación sin notificarlo a las autoridades de inmigración -dijo Celia respondiendo a un caso en particular que le plantearon en la Iglesia Santa Catalina Labouré de Wheaton, Maryland, luego de la misa dominical-. Si no ha concluido el caso en corte y quiere viajar al exterior, la persona debe ir a ICE antes de autodeportarse.

Durante el taller, una inmigrante muy preocupada le contó que firmó un documento haciéndose responsable de una mujer adulta, quien ingresó por la frontera sin visa, hasta su fecha de corte en 2019. "Al ser arrestada empezó automáticamente el proceso de deportación y debió presentarse una justificación para salir", le dijo Celia recientemente aclarando que sólo el boleto del vuelo de regreso a su país no sirve como prueba.

"Si la persona en proceso de deportación ya salió sin avisar, debe notificarlo en el consulado estadounidense en el exterior porque sino procederán con el caso en su ausencia", recomendó.

Luego, la persona que se hizo cargo de ella en Estados Unidos debe ir a la cita en corte y darle al juez una copia de la carta que le entregaron a la persona en su país de origen. "Hay que cerrar el récord porque sino va a aparecer como que la persona fue deportada".

Buscando soluciones ya

Este tipo de errores complican un caso y ocurren porque la gente no está bien informada, está mal asesorada o no busca asesoramiento legal.

Los indocumentados generalmente creen que no tienen caminos para cambiar su estatus migratorio, se dejan llevar por rumores o campañas antiinmigrantes, no están bien informados sobre la compleja ley, no cuentan con muchos ahorros para pagar una consulta con un abogado privado o las planillas necesarias para iniciar un trámite. Como la mayoría tiene trabajo, algún estatus temporal, pues no se apuran en dar el paso y así pasan los años.

Ahora que los inmigrantes amparados por DACA y TPS están en el limbo y encarando una inminente deportación, se ha despertado un inusitado interés en buscar alternativas. Y las hay -dice Celia.

Habló de las posibilidades de obtener la residencia permanente por: asilo, petición familiar (si uno tiene familiares residentes permanentes o ciudadanos), petición de un empleador, ley VAWA, visa U o T, NACARA y cancelación de deportación. Cabe aclarar que cada caso es diferente, pero hay recursos que ayudan como: 245i, 245a, advance parole, parole and place y perdón provisional.

Se aconseja a las personas amparadas por TPS o DACA, a quienes pronto perderán el estatus legal (visa de turista, extensión de la visa de turista, de estudiante u otra) y a los indocumentados que busquen asesoramiento legal cuanto antes. Hay muchas opciones legales, puede haber una para usted. Llame al Centro Católico Hispano para una cita: (202) 939-2400/2420, (301) 740-2523 sino 301-942-1790.