Estudiantes de DBCR caminan al lado del muro que divide Estados Unidos con México. (Fotos/cortesía DBCR)
Estudiantes de DBCR caminan al lado del muro que divide Estados Unidos con México. (Fotos/cortesía DBCR)


Impresionados quedaron los estudiantes de la escuela Don Bosco Cristo Rey (DBCR), luego de un viaje a la frontera sur de Estados Unidos. La experiencia los marcó de por vida, los ha hecho más sensibles con el prójimo, les ha cambiado las perspectivas sobre el debate de inmigración y sobre su propia familia, incidirá en sus carreras y no la olvidarán nunca.

"Ha sido una experiencia impactante. Pude ver que no respetan los derechos humanos de la gente que ingresa por la frontera, los lugares donde los detienen están 'helados' y parecen jaulas. Durante una audiencia pudimos ver a 70 inmigrantes encadenados que no tuvieron ni el tiempo ni la oportunidad de defenderse. Entre ellos había también una mujer embarazada con cadenas. Esto que ocurre en la frontera es inconstitucional", expresó la estudiante Jacqeline Perdomo (18).

"No creo que hay una emergencia en la frontera. Lo que se vive allí, se viene dando desde hace muchos años e incluso lo vivió mi mamá hace 30 años", dijo.

Su madre venía desde El Salvador e ingresó por Texas con ayuda de un coyote que conocía a los agentes fronterizos. Aunque le dispararon, logró cruzar el Río Grande. No fue herida, pero vio a otros morir.

Jacqeline confesó que el viaje lo sintió como algo personal. Le hizo ver que sus padres 'llegaron sin nada a construirlo todo' y le sirvió para ratificar su vocación. "Ahora que caminé allí en la frontera, quiero con más intensidad ser abogada de inmigración para ayudar a los inmigrantes".

El estudiante salvadoreño César Cisneros (18) reconoció que el viaje le ha servido para aprender a compadecer a aquellos que generalmente no tienen la oportunidad de expresar sus sentimientos. "La experiencia me ha hecho dudar en cómo tratamos a nuestros hermanos que vienen a Estados Unidos buscando ayuda", dijo.

El grupo de diez estudiantes viajó a Arizona del 3 al 8 de febrero con el claro objetivo de conocer varios aspectos de la situación que atraviesan los inmigrantes indocumentados que ingresan al país. Para ello visitaron el sector del muro fronterizo en Nogales, caminaron por el desierto de Sonora en

Tucson, se reunieron con agentes de la patrulla fronteriza, estuvieron en el albergue 'Casa Alitas' para ver cómo la Iglesia Católica ayuda, vieron cómo funciona un cruce fronterizo y el proceso de corte por el que pasan los detenidos.

Igualmente, estuvieron en un centro de detención de indocumentados en Nogales que está cerrado porque está bajo investigación por acusaciones de maltrato a los detenidos.

El joven Ángel Campos (18) de origen guatemalteco contó que a raíz de este viaje sus padres empezaron a hablar más sobre sus propias experiencias vividas en la frontera.

Su madre abandonó Guatemala y su padre huyó de la guerra civil en El Salvador en los '80, buscando mejores oportunidades. Son personas sencillas, de pocas palabras, con poca preparación educativa, y que han pasado situaciones dolorosas en la vida.

Antes no contaban, ahora le cuentan a Ángel la parte más difícil de la historia y, sin duda, la comunicación entre ellos ha mejorado.

Con su hermana y acompañada de otros indocumentados, su madre ingresó a suelo estadounidense dentro de una camión donde casi no había oxígeno. Su vida estuvo en alto riesgo y su hermana fue detenida y deportada.

Además, Ángel supo que su padre justamente ingresó por Nogales, el sitio que acaba de visitar con sus compañeros de clase. La primera vez lo agarraron, en el segundo intento sí logró pasar -le contó.

"Hay muchos afortunados que llegan, pero es difícil porque tienen que dejar a su familia y todo lo que tienen. Hacen un sacrificio enorme para tratar de crear una nueva vida", dijo el estudiante de DBCR que luego del viaje analiza el tema desde una óptica distinta.

A los que defienden la construcción de un muro en la frontera, la estudiante Ivory Ramírez les dice que se eduquen. "Ustedes desconocen la historia de esta gente que busca ingresar al país".

A los que dicen que los inmigrantes que ingresan son criminales, pues ella les responde que "sí, tal vez algunos lo sean, pero no pueden etiquetar a todos de ese modo".

Sus compañeros dicen que no hay que ser racista, que hay que ver la vulnerabilidad de la gente de cerca y así cambiarán de postura en este tema controversial.

Ivory está convencida de que un muro no resolverá la situación en la zona fronteriza. "Ellos van a encontrar otra forma de entrar porque tienen razones muy poderosas para dejar su país", dijo.

"Mientras la situación en nuestros países de origen no mejore, va a seguir ocurriendo lo mismo", afirman los chicos con la convicción característica de quien ha visto la realidad con sus propios ojos.  

El objetivo de este viaje fue que los estudiantes tengan un mejor entendimiento de la crisis de los inmigrantes en la frontera -dijo Ana Chapa, directora del programa de trabajo en la escuela católica de Takoma Park, Maryland.

"Aprendimos que no hay una crisis más grande de la que ya ha venido ocurriendo desde los últimos años".

Los mismos estudiantes financiaron su viaje con el apoyo de la comunidad escolar. Se movilizaron durante cinco meses para recaudar fondos para

cubrir los costos, vendieron pizzas y realizaron otras iniciativas. Además, la comunidad educativa rezó por ellos durante toda la semana.

Al llegar, compartieron sus experiencias con sus compañeros de clase el miércoles de ceniza.

Ana y su hermano Ricardo, maestro de historia del mundo en DBCR, acompañaron a los estudiantes en este viaje. También para ellos fue un viaje especial porque nacieron en México.

"Este viaje convirtió una situación muy política en algo muy personal. Tanto a los jóvenes como a los adultos nos permitió un mayor entendimiento del sacrificio que hicieron nuestras familias para estar en Estados Unidos", dijo.

Ver de cerca lo que experimentan las familias, nos hizo comprender más el sacrificio que nuestros padres han hecho -agregó.

Los que llegan al país por la frontera "no son criminales, son padres y madres, son familias iguales a las nuestras tomando decisiones difíciles para salvar su vida y buscar un mejor futuro para ellos".

Ricardo Chapa subrayó la importancia de ayudar a los que llegan y abogar por una reforma migratoria integral. Pensando en los extranjeros que tienen muchos años viviendo en esta nación y con hijos estadounidenses, cree que ya es hora de que salgan de la oscuridad, del limbo legal. "No deben vivir en la clandestinidad", dijo.

El maestro argumenta que si los inmigrantes ya no llegan a trabajar, pues este país estará en problemas. "Necesitamos más trabajadores y aumentar nuestra población", dijo. Este docente dice que los inmigrantes que llegan "no son criminales, al contrario, huyen de los criminales" porque en sus países hay pandillas, violencia y corrupción que genera miseria y desempleo.

"Si vas a construir un muro en la frontera, pues quita la estatua de la libertad en Nueva York", dijo con la convicción de que no es posible tener los dos porque son incompatibles.