(izq. a der.) Mikayla Lambright, Kenneth Nguyen, Carlos Vásquez, Lizdeny Quintana-Pérez, Gabriele Reyes, Cristofer Quinde-Torres, Jennifer Cuadra, Ericelis Echeverría, Mauro Healy y la profesora Judith Martínez-Condezo.  Foto/ Javier Diaz
(izq. a der.) Mikayla Lambright, Kenneth Nguyen, Carlos Vásquez, Lizdeny Quintana-Pérez, Gabriele Reyes, Cristofer Quinde-Torres, Jennifer Cuadra, Ericelis Echeverría, Mauro Healy y la profesora Judith Martínez-Condezo. Foto/ Javier Diaz

Para los estudiantes de la escuela católica secundaria Arzobispo Carroll el acompañar y solidarizarse con las familias de bajos recursos económicos en del “Día de Acción de Gracias” (Thanksgiving) se ha convertido en una tradición. Este año se han propuesto preparar 250 cajas con alimentos, incluido un pavo congelado, para lo cual han iniciado una campaña de recolección de comida enlatada.     

Los jóvenes, apoyados por sus maestros y padres de familia, no tienen reparos en tocar las puertas de los vecinos para pedir donaciones de alimentos, ni mucho menos tienen problemas para sacrificar sus horas libres y quedarse en la escuela a clasificar los alimentos que serán entregados a los más necesitados. 

Ellos entienden que el “Día de Acción de Gracias” es una ocasión perfecta para demostrar con hechos la misericordia verdadera que nos pide Dios para con los desprotegidos, así como acompañar con quienes tienen menos.

Judith Condezo, profesora de la referida escuela, explicó que este años los estudiantes de los diferentes grados han adoptado los consejos del papa Francisco, quien pide a todos los católicos caminar junto con quienes sufren hambre, tienen necesidades o están solos. “Los chicos entienden que no basta con dar una bolsa repleta de alimentos, sino que se necesita ser solidario con las personas en problemas”.   

Explicó que este año se espera recoger entre 40 y 56 mil libras de alimentos no perecederos, los mismos que serán donados por empresas, ex alumnos, vecinos de la escuela e instituciones sin fines de lucro.

Buena experiencia   

Carlos Vásquez, quien por segundo año participa en la recolección de alimentos, dijo que la experiencia es única y que el ayudar a los más necesitados le hace entender la realidad de su comunidad. “Como católico me siento bien al servir a los demás, pero también es bueno saber de las necesidades que experimentan las personas que viven muy cerca de nuestras casas.  

Jennifer Cuadra, que por segunda vez forma parte del equipo de clasificación de alimentos enlatados, se mostró sorprendida por la respuesta solidaria de los vecinos para ayudar a las familias con pocos recursos. “Este año he notado una mayor disposición para donar y colaborar en lo que se pueda. Muchos han llegado hasta la escuela para entregar alimentos y eso es una demostración clara del amor por el prójimo”.   

Ericelis Echeverría, quien al igual que varios de sus compañeros repiten por segunda vez esta actividad, explicó que la recolección de alimentos es una lección de amor e interés por tus semejantes, lo cual ayuda a fortalecer sus creencias religiosas. “Encontrar gente bondadosa es muy bueno. Ahora entiendo que donando no solo se reciben bendiciones y se cumple con el mandato del Evangelio, sino que te hace soñar con un mundo diferente”.      

Reconocimiento

La escuela católica secundaria Arzobispo Carroll ha sido catalogada por el Capital Area Food Bank como la mayor unidad de alimentos que se recauda en una escuela en la nación.

Desde 1970 los alumnos de Arzobispo Carroll se organizan para recolectar alimentos antes del Día de Acción de Gracias. Cerca de 150 a 200 estudiantes participan en la tarea de clasificación y entrega de alimentos a las familias necesitadas. Gran parte de la actividad se lleva a cabo en los barrios donde viven los estudiantes, donde distribuyen bolsas vacías a sus vecinos para que sean llenadas con alimentos.

No cabe duda que la campaña de recolección de alimentos se ha convertido en una tradición de servicio al citado colegio.

En 2017, la escuela católica secundaria Arzobispo Carroll proporcionó alimentos para 10 agencias locales y canastas de alimentos con una comida de Acción de Gracias para aproximadamente 300 familias.