Los gritos de algarabía de los 
pequeños, al igual que el llanto de 
maestros y padres de familia, 
evidenciaron no solo la alegría del momento, sino que los milagros también existen en Navidad. (Fotos/Jaclyn Lippelmann)
Los gritos de algarabía de los pequeños, al igual que el llanto de maestros y padres de familia, evidenciaron no solo la alegría del momento, sino que los milagros también existen en Navidad. (Fotos/Jaclyn Lippelmann)

Las últimas seis semanas habían sido estresantes para Michelle Taylor, directora de la escuela elemental católica “Holy Family” en Hillcrest Heights (Maryland). A pesar de los esfuerzos de los padres de familia y maestros por reunir los fondos necesarios que eviten el cierre de dicho centro educativo el próximo año, todo había sido insuficiente. El padre Matthew Fish, también, había tocado muchas puertas en busca de ayuda, pero sin mayores respuestas. Ante el futuro incierto, todos decidieron poner el problema en manos de Dios y la respuesta divina llegó en diciembre. Un benefactor anónimo donó 200 mil dólares como ¡regalo de Navidad!

El primero en enterarse de la importante donación fue el padre Fish, quien sin decir nada a nadie reunió el lunes 3 a todo el plantel para comunicarles que la escuela no cerraría sus puertas, que Dios había escuchado las súplicas y que una persona de buen corazón se desprendió de su dinero para asegurar la educación católica de más de un centenar de alumnos. Los gritos de algarabía de los pequeños, al igual que el llanto de maestros y padres de familia, evidenciaron no solo la alegría del momento, sino que los milagros también existen en Navidad.

Y es que solventar el mantenimiento de “Holy Family” durante el 2019 se había convertido en un serio problema para la directora Taylor y el padre Fish. Ambos sabían que el cierre de la vieja escuela significaría, inevitablemente, un serio retroceso en la formación de cientos de niños procedentes de familias de escasos recursos económicos que viven en el modesto barrio Hillcrest Heights del condado de Prince George.

Por eso, la mañana del lunes, cuando todos estaban reunidos en el auditorio de la escuela, el padre Fisher preguntó a los presentes si sabían de la buena noticia ocurrida durante el fin de semana, pero la única respuesta que se escuchó fue: “Ganaron los Redskins”. El hilarante momento le dio la pauta al religioso que nadie sospechaba el milagro que había ocurrido en la calle Callaway, que desde hace 61 años es la sede de “Holy Family”.

En un breve relato dijo que todos los esfuerzos realizados por la escuela para conseguir fondos solo habían permitido recaudar $35.000 dólares a través de su página GoFundMe, situación que hacía anticipar la cancelación de las operaciones académicas para el próximo año. “Estaba preocupado por nuestro futuro. Los profesores y padres de familia habíamos aportado muchas ideas, pero el dinero simplemente no llegaba. Dejar todo en manos de Dios fue nuestra única alternativa y fue la mejor decisión creo”.

Sus palabras dejaron en silencio al auditorio. Acto seguido agregó: “Pero que creen, Dios tocó el corazón de una persona buena y la convirtió en nuestro ‘Ángel de la Guarda’ que, sin decir su nombre, sin conocernos, sin preguntar nada, donó a la escuela elemental católica “Holy Family”        200.000 dólares. Este ha sido nuestro mejor regalo de Navidad”.          

El padre Matthew Fish, visiblemente emocionado, le dedicó unas palabras al generoso donante: “No encuentro las palabras adecuadas para agradecerle. Creo que usted ha visto algo especial en nosotros, nos ha visto como hermanos necesitados y nos extendió la ayuda que necesitábamos en nombre de Dios. Por eso le decimos gracias y que usted representa un signo de esperanza”.

Asimismo, dijo que esta donación es un regalo que será recordado en el tiempo, pues llegó en el momento más difícil de la escuela y cuando la oración se convirtió en nuestra principal arma. “No tengo la menor duda que el futuro de “Holy Family” será   brillante”.

Al concluir el mensaje del padre Fish, la directora Taylor se limitó a dar gracias a Dios por el maravilloso regalo. “Dios nunca nos abandona. Hoy queda demostrado que con su infinito amor todo se logra. Estoy agradecida por tener los mejores alumnos, los mejores maestros y los mejores padres  de familia”. 

Pero eso no fue todo, tan pronto concluyó el anuncio 16 escuelas católicas de la Arquidiócesis de Washington le comunicaron a la directora Taylor que en los próximos días realizarían actividades navideñas para recaudar fondos y entregarlos a “Holy Family”.