Diego Uriburu, director ejecutivo de Identity, escucha durante una audiencia pública el pedido de una estudiante del sistema escolar de Maryland. (Foto/cortesía MC)
Diego Uriburu, director ejecutivo de Identity, escucha durante una audiencia pública el pedido de una estudiante del sistema escolar de Maryland. (Foto/cortesía MC)

La población latina del condado de Montgomery, Maryland, creció  en un 90 por ciento entre los años 2000 y 2017 convirtiéndose en el sector demográfico de mayor presencia en las escuelas públicas del condado.

Un dato curioso, a pesar de que la mayor parte de la comunidad hispana en Estados Unidos es de ascendencia mexicana, en el condado de Montgomery predominan los centroamericanos debido a las guerras, la inestabilidad política, los abusos de los derechos humanos o las crisis económicas que han provocado el desplazamiento de miles de centroamericanos.

La Escuela de Salud Pública de la Universidad de Maryland y la ONG Identity realizaron una investigación para determinar las causas del éxito o el fracaso de los jóvenes latinos del condado de Montgomery, con la finalidad de poder orientar tanto a educadores como a responsables políticos- a que los  jóvenes logren mejorar su rendimiento académico y desarrollar su máximo potencial. 

En un reciente foro, con ocasión del vigésimo aniversario de Identity, se presentaron los resultados de la citada investigación materializada en el informe «La promesa de la juventud latina en el condado de Montgomery».

Entre las principales conclusiones del informe destacan:

- La disminución de las expectativas positivas para el futuro de los jóvenes encuestados a medida que se hacen mayores. 

- La disminución del desempleo de los hispanos en el condado de Montgomery, aunque más del 50 por ciento de los empleos no ofrecen beneficios sociales a los trabajadores y los salarios son precarios. 

- El ingreso medio por hogar de esta población es el más bajo del condado y un 15 por ciento de estos menores viven en el umbral de la pobreza.

- El porcentaje de menores latinos en edad de escolarización graduados en las escuelas del condado de Mongomery, ha disminuido entre el 2014 y el 2017.

Amy B. Lewin, profesora adjunta de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Maryland, habló de la repercusión que tienen en el cerebro de los menores las adversidades tales como las largas separaciones de sus padres, la discriminación, la pobreza y el abuso de estupefacientes. 
“Los cerebros de los niños son muy maleables, de ma-nera que la parte del cerebro encargada de transmitir calma, tranquilidad y seguridad, no se desarrolla por completo en menores que han sufrido calvarios o fac-tores estresantes”, explicó.

La ponente resaltó que cualquier infortunio vivido por menores acarrea graves consecuencias en la conducta y el aprendizaje, ya que el hecho de mantener el cerebro en constante alerta menoscaba la capacidad de concentración y agudiza el comportamiento impulsivo. Por tal motivo, la profesora Lewin alertó a los asistentes sobre la necesidad de contar con docentes instruidos en materia de trauma y entrenados para poder afrontar dichos comportamientos de un modo productivo, edificante y positivo, en lugar de punitivo. 

Diego Uriburu, director ejecutivo de Identity, invitó a los asistentes a comprometerse a trabajar por el bienestar emocional de los jóvenes hispanos del condado de Montgomery, a garantizar la asistencia escolar y resultados satisfactorios durante la etapa de escolarización obligatoria para, de este modo, asegurar que los jóvenes accedan preparados al mercado laboral. 

Uriburu manifestó a este medio que es sumamente importante el hecho de que la comunidad hispana pueda ejercitar sus derechos: “Involucrémonos, votemos, informémonos, demos nuestra opinión, ya que de lo contrario, pocas cosas cambiarán. El estar al frente de la ONG Identity me ha enseñado que cada uno de nosotros tenemos nuestro propio liderazgo interior y que es necesario sacarlo, pulirlo y entrenarse; y así podremos cambiar el mundo”.