Un total de 15 parejas recibieron el sacramento del matrimonio en la parroquia San Bernardo en Riverdale. El padre Lino García (centro) presidió la ceremonia matrimonial comunitaria. (Fotos/Javier Díaz)
Un total de 15 parejas recibieron el sacramento del matrimonio en la parroquia San Bernardo en Riverdale. El padre Lino García (centro) presidió la ceremonia matrimonial comunitaria. (Fotos/Javier Díaz)

“El que tiene amor, tiene paciencia, es bondadoso y no envidioso, no es presumido ni orgulloso. No es grosero ni egoísta, no se enoja ni es rencoroso. No se alegra del pecado, sino de la verdad. Todo lo soporta con confianza, esperanza y paciencia”. En este pasaje de la Biblia, San Pablo describe el amor verdadero.

De estas palabras podemos inferir que el amor verdadero no es un impulso de los sentimientos, sino un principio santo que cuando se hace evidente garantiza la unión conyugal. El éxito matrimonial reside en no dar por sentado el amor entre los cónyuges, sino en expresarlo, cultivarlo y en mostrarse respeto mutuo. 

Un total de 15 parejas que hasta ahora habían permanecido casadas por lo civil, el pasado primero de diciembre decidieron recibir la bendición del Señor mediante una convalidación matrimonial en la iglesia San Bernardo en Riverdale, Maryland. 

El padre Lino García presidió la ceremonia matrimonial comunitaria dando la bienvenida al principal invitado: el Señor, y agradeciendo la capacidad de amar que éste entrega a los cónyuges, estableciendo el amor en el corazón de cada uno.

El oficiante manifestó a los congregados: “El Señor nos invita a ser testigos del amor que nos tiene. Invita, por un lado, a que los esposos imiten a san José de Nazaret, un hombre luchador, fuerte y que siempre cuidó de la Virgen María y de su niño. Y, por otro, invita a las mujeres a imitar a la Virgen María, un modelo de mujer luchadora y sensible ante las necesidades de los demás”.

Juan Manuel González y María Gómez, dos de los consortes participantes en la convalidación nupcial, oriundos de El Salvador, aseguraron que para ellos tiene una gran importancia la bendición de Dios, y que ésta afianzará y fortalecerá su unión matrimonial.

Por otro lado, los mexicanos Adulfo Reyes Bravo y Edith Lorena Ortega se casaron por lo civil hace más de una década y, a raíz de asistir con regularidad a misa y al catecismo de sus hijos, se animaron a contraer matrimonio con el ministro de la Iglesia. Manifestaron que al convalidar su matrimonio a través de la Iglesia les están dando un ejemplo a seguir a sus hijos.

El padre García exhortó a las parejas a que se hagan entrega de un amor generoso, libre y sin condiciones, y a permanecer cerca de la Iglesia, la cual siempre les recibirá con los brazos abiertos.

La ceremonia matrimonial se inició con el ritual de consentimiento individual, a través del cual las parejas juraron contraer matrimonio con libre y plena voluntad y a guardarse fidelidad mutua en el matrimonio durante toda la vida.

Acto seguido, las parejas se entregaron los anillos como prenda de la fuerza y la fidelidad del amor bendecido por Dios, como muestra de los bienes a compartir por los cónyuges y como señal del cuidado que se profesarán los esposos para procurar que no falte lo necesario en el hogar. 

Una vez entregadas las alianzas, las parejas se arrodillaron de cara al altar formando un círculo para ser enlazados por sus testigos con un cordón, que simbolizaba la alianza eterna con que Dios les mantendrá unidos durante el resto de sus vidas.

La emotiva salida nupcial de los esposos tomados de la mano, a paso lento y con naturalidad acorde con el son de la música, finalizó con la entrega de flores a la Virgen.