Los Centros de Control y Prevención de Enfermedades insistieron en la importancia de vacunarse.  Foto/archivo
Los Centros de Control y Prevención de Enfermedades insistieron en la importancia de vacunarse. Foto/archivo

La incidencia del sarampión en el país sigue creciendo y ya se han contabilizado al menos 704 casos en lo que va de 2019, la mayor cifra en 25 años, según los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC, en inglés), que insistieron este martes en la importancia de vacunarse.

Casi tres cuartas partes de los casos corresponden a personas no vacunadas, dijeron los CDC en una teleconferencia para dar a conocer su informe semanal sobre el sarampión, una enfermedad infecciosa que las autoridades sanitarias estadounidenses habían declarado erradicada del país en el año 2000.

Los responsables de los CDC instaron a la población a vacunarse contra esta enfermedad, así como contra las paperas y la rubéola, y desestimaron la desinformación o ideas erróneas sobre la seguridad de las vacunas y su presunto vínculo con condiciones como el autismo.

"Insto a los proveedores de salud que animen a los padres a vacunar a sus hijos para protegerlos y para evitar que las enfermedades que se pueden prevenir con vacunas, se propaguen en sus comunidades. Debemos unirnos como país para eliminar una vez más el sarampión y evitar brotes futuros", declaró el director de los CDC, Robert Redfield.

De acuerdo con los CDC, el brote actual se originó en personas no vacunadas que se infectaron en el extranjero y regresaron al país.

Es por ello que las autoridades están enfatizando la necesidad de vacunarse en caso de que se planee salir de los Estados Unidos, en especial conforme se acercan las vacaciones de verano.

Según datos de los CDC, el sarampión es todavía una enfermedad bastante común en varias partes del mundo y causa aproximadamente 89.780 muertes al año.

Del total de enfermos de sarampión registrados hasta el 26 de abril, el 71 por ciento son personas que no estaban vacunadas, un 11 por ciento estaban vacunados pero solo con una de las dosis recomendadas y un 18 por ciento no sabía si habían sido vacunados o no, de acuerdo con los CDC.

Los estados que han observado un mayor número de casos son Arizona, California, Colorado, Connecticut, Florida, Georgia, Illinois, Indiana, Iowa, Kentucky, Maryland, Massachusetts, Michigan, Misuri, Nevada, Nueva Jersey, Nueva York, Oregón, Texas, Tennessee y Washington.

Sin embargo, el grueso se concentra en tres brotes: dos en el estado de Nueva York y otro en el estado de Washington.

En el caso de Nueva York, los dos brotes se concentran en comunidades judías ultraortodoxas, uno en el distrito de Brooklyn y otro en el condado de Rockland, a las afueras de la ciudad.

Entre las comunidades ultraortodoxas de Brooklyn existe un debate entre quienes defienden las inoculaciones y quienes las rechazan con argumentos que alegan que contienen "ADN de mono, rata y cerdo", están fabricadas con células de fetos humanos abortados y generan autismo.

"Es imperativo que corrijamos la información errónea y apacigüemos a los padres temerosos para que puedan proteger a sus hijos de enfermedades que dejan consecuencias a largo plazo en su salud", dijo el funcionario.

El presidente Donald Trump ha expresado en varias ocasiones su preocupación por una posible relación entre las vacunas y la incidencia de autismo en niños, vínculo que está basado en un estudio altamente desacreditado por la comunidad científica.

No obstante, recientemente instó a los padres a vacunar a sus hijos tras ver la gravedad de los brotes que afectan al país.

Cerca del 1,3 por ciento de los niños menores de dos años en Estados Unidos no están vacunados contra el sarampión, de acuerdo con cifras de los CDC.

"Los CDC están trabajando para llegar al pequeño porcentaje de personas reacias a vacunarse para que entiendan la importancia de las vacunas", dijo Redfield.

El funcionario destacó que la vacunación es importante no solo porque protege a quien está vacunado, sino también a aquellos que son muy pequeños para recibir la vacuna o no pueden por alguna condición de salud.

Los CDC recomiendan que los bebés de 6 a 11 meses reciban una dosis de la vacuna MMR, que los protege del sarampión, la paperas y la rubeola.

Los niños de 12 meses y mayores deben recibir dos dosis de la vacuna MMR, separadas por al menos 28 días y los adolescentes y adultos que no estén seguros de su cobertura contra el sarampión, deberían recibir también dos dosis de la vacuna MMR separadas por al menos 28 días.

Los síntomas más comunes del sarampión son fiebre alta, tos, moqueo, ojos enrojecidos y llorosos, y sarpullido que aparece 3 a 5 días después de que empiezan los síntomas.
EFE