Jóvenes marcharon por las calles de Annapolis para expresar su rechazo al aborto.  (Foto/Javier Díaz)
Jóvenes marcharon por las calles de Annapolis para expresar su rechazo al aborto. (Foto/Javier Díaz)

Con la fuerte consigna "Somos la generación pro-vida", los jóvenes de Maryland alzaron su voz a favor de la vida el lunes pasado en Annapolis.

Junto a adultos de toda edad, familias, activistas anti-aborto, defensores de la vida, católicos y creyentes de diferentes religiones, se hicieron presentes en la Marcha por la Vida de Maryland.

"Hoy quisiera darles esperanza a las mujeres embarazadas", expresó Fernanda González (15), enfocándose en las madres en situación de crisis que piensan en abortar, abandonar a sus bebés o darlos a un orfanato. "Quisiera decirles que lo piensen mucho. Escuchen su corazón. A veces una criatura puede abrir una puerta, dar inicio a una nueva vida para ustedes", dijo el lunes pasado durante un encuentro de jóvenes antes de la misa, marcha y manifestación por la vida en Annapolis.

"Puede ser muy difícil, pero tu hijo te dará muchas alegrías cuando esté más grande. Cuando veas a tu hijo graduarse de la escuela secundaria y luego de la universidad, tener sus propios hijos y su familia, te sentirás muy feliz de no haberlo abandonado", subrayó en un mensaje a las madres indecisas que contemplan opciones ante un embarazo no deseado.

Fernanda estudia 9º grado en la Academia Mount de Sales, una escuela secundaria católica para niñas ubicada en el condado Catonsville, cerca de la ciudad de Baltimore y perteneciente a la arquidiócesis del mismo nombre.

Es la primera vez que participa en esta marcha, lo hizo con un grupo de más de veinte compañeras y por motivaciones muy íntimas. "Mi mamá decidió tenerme cuando ella era una adolescente de 16 años llena de sueños", dijo. "Era una madre soltera que dijo 'no' al aborto y luchó para darme vida".

Esta joven mexicana, que llegó a Estados Unidos cuando tenía seis años, contó que gracias al esfuerzo de su madre ella puede estudiar en una escuela católica.

Entre los jóvenes, también estaban 50 chicos de la escuela católica Nuestra Señora del Buen Consejo de Olney.

El estudiante Edwin Rodríguez (17) dijo que participaba porque la vida es muy importante. "Cada persona tiene derecho a vivir", destacó. "En nuestra escuela rezamos por la gente y esta marcha se trata precisamente de defender a los bebés en camino, que son seres humanos", dijo el joven de raíces colombianas.

Los organizadores del evento aprovecharon para alentar a los jóvenes a movilizarse. Los oradores invitados les dijeron que se realizan tres mil abortos diarios en Estados Unidos y hay mucho trabajo por hacer en defensa de la vida. "Lleven información a sus escuelas, repártanla y hagan una diferencia".

Los chicos gritaban "Somos la generación pro-vida" y fueron alentados a promover la vida en las redes sociales.

Una de las organizaciones presentes fue: Maryland Right to Life (mdrtl.org).

¡No al suicidio!

Esta movilización a nivel estatal se viene realizando desde hace 41 años contra el aborto, pero este año se enfocó más en alzar la voz contra el proyecto de ley del suicidio asistido por un médico que avanza en el congreso de Maryland.

Durante la misa, el arzobispo William Lori de Baltimore dijo que deberíamos estar alarmados ante la posibilidad de que el suicidio asistido sea legal en Maryland.

Se refería al proyecto de ley llamado en inglés "End-of-Life Option Act", también conocido como “Death with Dignity", el cual fue aprobado el jueves 7 de marzo en la Cámara de Delegados, por 74 votos a favor y 66 en contra.

Aún falta que el Senado se pronuncie al respecto (proyecto de ley 311). De ser promulgada la ley por el gobernador, Maryland se convertiría en el séptimo estado en legalizar el suicidio asistido por un médico.

El prelado explicó que, de convertirse en ley, un paciente con enfermedad en estado terminal podría tomar una pastilla con el estómago vacío y morir en cuestión de una hora -sin cuidado médico y sin estar rodeado de sus seres queridos.

"Esta legislación no muestra nada de dignidad ni compasión por el ser humano", dijo el arzobispo durante el servicio interfe que se realizó en la iglesia Santa María del centro de Annapolis.

Le preocupa que la píldora sea colocada en un gabinete, al alcance de otras personas en el hogar. Le preocupa los discapacitados, que los hijos puedan suministrarla a sus padres ancianos, que las compañías aseguradoras prefieran o alienten el suicidio en vez de tener que pagar por cuidado y tratamiento médico.

Lori alertó sobre las consecuencias de apoyar este proyecto de ley y hacer que 'el suicidio sea legal'. La Iglesia Católica aboga por la vida desde la concepción hasta la muerte natural. "Tenemos que defender la vida de los que aún no han nacido, la vida de las personas con discapacidades, la vida de los amigos con enfermedades en estado terminal y la vida de las personas mayores".

Un alentador paso para los católicos, fue que el presidente de la cámara de delegados de Maryland, Michael Busch, anunció el 23 de febrero su decisión de retirar el proyecto de ley HB1031, que pondría una pregunta en la papeleta electoral sobre enmendar la constitución para incluir protecciones al aborto. La mala noticia es que planea volver a proponer esta iniciativa el año entrante.

Mary Ann Peterson, parroquiana de la parroquia del Sagrado Corazón de Baltimore, dijo que no puede concebir la idea de que una mujer firme una autorización de aborto, otorgando así la pena capital al hijo que engendró. "Valemos más y podemos hacer más que eso", dijo esta madre peruana de la ciudad de Halethorpe.

"Una madre es una mujer con un don especial, el cual es generar y continuar la vida", destacó. "La imagen que tengo de una madre es una mujer que protege a sus hijos, que es capaz de dar su tiempo, su futuro, su carrera, sus órganos y todo lo que fuera necesario para preservar la vida de su hijo".

Quien suele participar en esta marcha, trajo dulces con forma de bebé que ella misma preparó para animar a la gente en la defensa de la vida. Eran tan hermosos que no provocaba comérselos y deshacerlos y -de hecho- ese era su mensaje artístico-culinario: No podemos destruir a los bebés.