Cada reunión de reflexión acerca de la presencia hispana ha dejado recomendaciones y frutos desde el año 1972 Cuando se celebró el primer Encuentro de Pastoral Hispana en la Iglesia de Estados Unidos. Sería conveniente afirmar una vez más que el V Encuentro celebrado la semana pasada va a tener su desarrollo en la vida de las parroquias y diócesis de la Iglesia Estadounidense en los meses y años venideros para poder desarrollar unos planes concretos de aplicación a las recomendaciones hechas en el mismo.  

En la asamblea final del evento se dijo claramente que el pueblo hispano desea y aspira a una vida con dignidad en esta nación. Los hispanos desean participar en el desarrollo y vida de esta sociedad. Debemos integrarnos no asimilarnos a esta cultura, puesto que en la diversidad se encuentra la riqueza de la Iglesia Universal. La cultura hispana que encierra el valor fundamental de la familia, necesita continuar construyendo y asegurando el futuro cierto de todos nuestros jóvenes.

Para el desarrollo de la presencia hispana en la Iglesia de hoy, se necesita valorar y dar a la juventud un papel protagonista. Esto solo se podrá conseguir bajo la responsabilidad que las diócesis y las parroquias tienen de promover y ofrecer programas de instrucción y formación a los laicos en todo lo que se refiera a la evangelización y el anuncio del Evangelio. Como bien lo cantábamos todos en diferentes tiempos en el desarrollo del evento, Jesús nos llama a evangelizar, el Encuentro es el gozo de los hispanos y el mensaje es el del amor y la solidaridad.

Ya encontraremos las vías y los agentes para que una vez que podamos contar con las conclusiones oficiales del V Encuentro podamos distribuirlas y hacerlas llegar a todos los agentes de evangelización en nuestra arquidiócesis.

Con mi oración por todos ustedes.