Prelados oran durante la asamblea general de otoño de 2017 de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos en Baltimore. Ellos reflexionaron sobre la adopción de medidas concretas para enfrentar la crisis de abuso. (Foto/CNS/Bob Roller)
Prelados oran durante la asamblea general de otoño de 2017 de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos en Baltimore. Ellos reflexionaron sobre la adopción de medidas concretas para enfrentar la crisis de abuso. (Foto/CNS/Bob Roller)

Los obispos nos reuniremos esta semana para orar y dejar que el Espíritu Santo continúe guiando a la Iglesia y nos muestre las formas en que debemos responder en el presente a la crisis de abusos y falta de responsabilidad que se ha venido reportando por miembros del Episcopado, como del clero en diferentes diócesis del país. 

Desde el 12 de noviembre la Conferencia Episcopal de Estados Unidos (USCCB) estará reunida en la ciudad de Baltimore. Todos los años hay diferentes temas que se deben tratar, sin embargo, este año la atención está tan solo enfocada en la respuesta que se debe dar a la crisis de abusos a menores y escándalos por parte de miembros del clero y del mismo episcopado estadounidense durante décadas pasadas especialmente en los sesenta y setenta del siglo pasado.  

Este es un momento de gran dolor para todos nosotros y para la Iglesia. El lunes será un día de oración y apertura a la voz de Dios. Los siguientes días, consecuentemente se abordarán las propuestas que se juzguen pertinentes, para asegurar que iniciamos un proceso lento pero seguro que busca la restitución de la confianza que el laicado debe tener en el clero y los obispos, quienes están llamados por su vocación a  acompañar como primera y más importante misión al rebaño que Dios en su infinita misericordia nos ha encomendado pastorear. 

Oremos queridos hermanos y hermanas por nuestra amada Iglesia. No es la primera vez que desafortunadamente en estos 20 siglos de existencia el maligno desea destruirla, pero Dios es grande y misericordioso. Oremos por todas la víctimas de estos terribles abusos para que todos puedan sanar por el amor de Dios a ellos ofrecido. 

Finalmente oremos para que más allá de los reportes y noticias, los obispos, sacerdotes y laicos podamos continuar construyendo los caminos que nos lleven a todos a la continua conversión, el amor y respeto al prójimo y a la constante valoración de la persona humana, como un fiel reflejo de la presencia de Dios en la vida de la comunidad eclesial.

Dios nos acompañe en esta jornada episcopal y sea su Espíritu Santo quien guíe nuestro encuentro, reflexiones y conclusiones. Con mi bendición para toda la familia hispana en nuestra Arquidiócesis de Washington.