Líderes católicos hispanos sustentan 
algunas de las propuestas regionales que serán debatidas durante el V Encuentro Nacional de 
Pastoral Hispana que se realizará este mes en Texas.  (Foto/archivo)
Líderes católicos hispanos sustentan algunas de las propuestas regionales que serán debatidas durante el V Encuentro Nacional de Pastoral Hispana que se realizará este mes en Texas. (Foto/archivo)

Es significativo que el V Encuentro de Pastoral Hispana, “ Discípulos Misioneros Testigos del Amor de Dios”, se celebre durante el mes de la Herencia Hispana.

Este mes nos invita a celebrar la herencia de nuestros mayores como algo que se adquiere para la vida y se constituye como el mejor de los tesoros que hubiésemos podido recibir. Ese tesoro fortalece nuestra propia existencia y nos inclina a pensar y vivir los valores de familia, en donde el amor de Dios se hace presente. La presencia maternal de la Virgen María es, también, una herencia de amor e intercesión que nuestros abuelos, padres y  mayores inculcaron en nuestros corazones a través de los años, no tan solo de palabra, sino con un sólido testimonio de vida.

La celebración del Encuentro humano en nuestra cultura, puede ser visto como una gran celebración que es más similar a una fiesta. Dios quiere que desde nuestra propia experiencia de vida haya alegría. Con compromiso y seriedad vamos todos a abrazar y responder a la llamada del V Encuentro, que es el saber que Jesús cuenta con todos nosotros para ser misioneros y testigos del amor de nuestra propia familia y que nunca nos enfatizó excluir a los otros, sino muy por el contrario a ser solidarios y compartir con aquellos que más lo necesitan. 

En otras palabras, la presencia del otro, en nuestro camino, es una bendición de Dios. Estos elementos configuran una propia cultura, una lengua y una forma de interacción y de relacionarse en grupo. Es un valor adquirido en la vida de muchas generaciones anteriores, por esto no podemos dejarlo extinguirse. Perder la cultura, es perder el rostro que nos da presencia en esta sociedad multicultural, para que conscientes de quienes somos, podamos entrar en relación con personas que aunque no tienen una misma cultura, nos sentimos unidos en el amor a Jesucristo salvador.

Oremos por el V Encuentro y los frutos que este dará a todas nuestra parroquias alrededor de nuestra nación, oremos también por nuestra Iglesia que necesita nuestro compromiso, respaldo y trabajo misionero hoy más que nunca, en momentos de gran tribulación. Qué el Señor bendiga a todas nuestras familias que sin lugar a duda dan su oración y apoyo espiritual a quienes tienen en sus riendas y oficios. La gran tarea de traer nuevamente la credibilidad y la confianza en la misión que por siglos la Iglesia ha desarrollado en pro de todos los que se acercan a sus puertas en busca de la fe, de la esperanza y del amor de Dios.